
(
http://www.adnmundo.com)

Señores, James Blunt acaba de lanzar su segundo disco, y todo aquel que tenga pretensiones de darse unos besos primaverales con alguien debe festejarlo, no porque el soldadito sensible sea un artista particularmente “celebrable”, sino por lo que su álbum representa: nada más y nada menos que la resurrección del lento, ese hermoso género que se desarrolló en los 70’, llegó a la perfección en la década siguiente y desapareció sin dejar rastros hace unos quince años. A no equivocarse: baladas hubo siempre, pero lentos (léase: temas pop de tres minutos moderadamente melancólicos y levemente cursis que nos dan muchas, muchas ganas de abrazar a alguien) no veníamos escuchando más o menos desde “More than words” de Extreme. Hasta hoy.