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Hannah Montana sube al escenario comienza un griterío ensordecedor, que no cede durante las próximas dos horas. El lugar está ocupado hasta el último asiento por niñas de entre seis y 14 años.
Conocen de memoria cada estrofa de los hits de Hannah Montana, como "Best Of Both Worlds", "G.N.O" y "I Got Nerve", cantan a todo pulmón, saltan como pelotas de goma y llevan pelucas con largo cabello rubio, como su ídola.
La cantante pop de 15 años es la nueva sensación adolescente en Estados Unidos, con todo lo que ello implica: éxitos número uno, una gira totalmente vendida, clubs de fans y apariciones en programas del corazón. Eso a pesar de que en realidad no existe: Hannah Montana es un invento de Disney.
En la serie de televisión del mismo nombre, la quinceañera Miley Stewart -interpretada por Miley Cyrus- vive el sueño de todo adolescente. Durante el día va al colegio, trata de sacar buenas notas y pelea con su hermano Jackson. De noche se transforma en una superestrella con la ayuda de una peluca rubia y una vestimenta glamorosa. Entonces está bajo los focos, vuela de concierto en concierto y viaja en grandes limusinas. Sólo su familia sabe de su doble vida